Ciudadania
Sobre la procedencia de Barack Obama

¿En dónde nació Barack Obama?
¿Lo bautizaron como cristiano o lo criaron como musulmán?
¿En quién puedo confiar para que me diga la verdad?
Éstas son algunas de la preguntas que están trayendo gente a este blog por medio de los referidos de Google. Honestamente, las encuentro alarmantes.
Barack Hussein Obama II nació en Hawaai, en la ciudad de Honolulu. Su padre era del grupo étnico Luo de Kenya. Su madre, Ann Dunham, era una anglo-estadounidense del estado de Kansas. Sus padres se conocieron en la Universidad de Manoa en Hawaii en el 1959. Dos años después y apenas después de que naciera Barack se divorciaron.
Aunque el padre de Barack fue criado como musulmán, renegó su religión y se declaró ateo años antes de que se casara con Ann Dunham. En cuanto a su madre, Barack la describe como intrínsicamente espiritual, aunque halla sido criada por personas que no fueran particularmente religiosas (los abuelos procedían de familias Metodistas y Bautistas).
Obama fue bautizado bajo la Iglesia de la Trinidad Unida en Cristo (Trinity United Church of Christ) en 1988.
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Una carta abierta a Barack Obama
Quiero decirte que mi respaldo no ha sido el producto de la espontáneidad, ni del ciego optimismo.
Primero, me ha alarmado la falta de entusiasmo y apoyo que has demostrado por activistas en la red que no han sido en alguna forma aprovados por tu equipo. Aunque hablas de un movimiento, en la red veo que ese movimiento tiene que venir de tu espacio, de que tiene que darse dentro de los parámetros controlados por tu campaña.

Si los instrumentos de la red resultan en la subversión de jerarquías; haz demostrado como con el caso de John Anthony o con el repudio de la acti-red que tus esferas de influencia son inclaudicables. Que hay jerarquías pre-establecidas a tu alrededor que si se alteran, son recibidas tanto con el activo repudio de tus subalternos como con el desdén de tu silencio.
¿Cómo ha de ser éste un movimiento democrático si quieres controlar como el pueblo no dicta ni decide?
¿Cómo ha de ser transformativo, si uno no controla, desecha o reinventa tu campaña política?
¿Cómo hemos de saber que nuestras palabras valen si no haz de escuchar nuestra voz?
Sin embargo, éstas son dudas quedan rebasadas por la serie de epifanías que tu campaña me han revelado.
De cómo el miedo me llevaba a negar tu candidatura en un intento falaz de protegerte.
De cómo los grilletes del prejuicio me immobilizaban ante la mar de clases sociales, de lenguajes, de creencias y de edades que te cercan por donde pasas.
De cómo la inspiración de tus palabras alimentaba el cinismo que ha subrayado mi activismo político.
No espero que tu optimismo te convierta en un mesías.
No espero que tu mulataje borre el racismo.
No espero que tu deseo de una democracia transformativa contrareste la corrupción.
No espero que tu procedencia como hijo de un immigrante le abra las puertas a los millones que sufren los efectos del nativismo eurocentrista que infectan esta nación.
No espero que este país ni el mundo entero cambien el día que te confirmen frente a la Casa Blanca.
No.
Sin embargo ...
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